El Impuesto Sucesiones y Donaciones en España tras la modificación de Ley 26/2014 después del fallo Sentencia Tribunal Justicia Unión Europea 3/9/2014

El Impuesto Sucesiones y Donaciones es de ámbito estatal, y para herencias o donaciones entre familiares directos se paga aplicando una tarifa progresiva del 7,65% al 34%.

Sin embargo, para herencias y donaciones entre residentes en España el impuesto está cedido a las Comunidades Autónomas, que pueden introducir beneficios fiscales aplicables exclusivamente a sus residentes, cosa que han hecho la mayor parte de las CCAA. Así por ejemplo, en Baleares las herencias entre familiares directos residentes tributan como máximo 1%, y las donaciones 7%.

El problema radicaba en que cuando el heredero era no residente, o se trataba de la donación de inmueble sito en el extranjero, el impuesto no está cedido a ninguna Comunidad Autónoma y debía pagarse al Estado aplicando normativa estatal, sin poder aplicar ninguna ventaja
autonómica.

Esta Sentencia se ha dictado en un recurso interpuesto por la Comisión Europea, que llevaba varios años advirtiendo a España que su normativa del Impuesto Sucesiones y Donaciones vulneraba el Derecho comunitario por obstaculizar la libre circulación de personas y de capitales.

La Sentencia dictada por el Tribunal Justicia de la Unión Europea el 3/9/2014 (asunto C-127/12) es muy importante ya que pone fin a la discriminación de los no residentes en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en España, que venían pagando muchos más que los residentes de algunas Comunidades Autónomas.

Pues bien, señala el TJUE que en esas herencias y donaciones con no residentes, al no poder beneficiarse de las reducciones fiscales autonómicas, se soporta una mayor carga fiscal que cuando intervienen sólo residentes, y que eso causa una disminución del valor de la herencia o de la donación.

Declara el TJUE que la legislación estatal, al permitir tales diferencias de trato, constituye una restricción de la libre circulación de capitales, prohibida por los artículos 63 TFUE y 40 del Acuerdo EEE (integrado por los países de la UE y por Noruega, Islandia y Liechtenstein).

Al haber sido condenada, España estaba obligada a modificar su legislación para evitar ese trato discriminatorio en las herencias o donaciones con no residentes.

El legislador ha optado por dar cumplimiento al fallo de la Sentencia TJUE de 3/9/2014 modificando rápidamente la Ley estatal 29/1987 reguladora del Impuesto Sucesiones y Donaciones, sin modificar los preceptos de la Ley 22/2009 que regulan la cesión del Impuesto a las CCAA y sin forzar la armonización en toda España.

Así, en la Ley 26/2014, de 27 noviembre (BOE 28/11/2014), por la que se modifica el IRPF y el Impuesto Renta No Residentes, con entrada en vigor 1 enero 2015, se introduce una disposición final tercera que también modifica la Ley 29/1987, permitiendo que en las herencias y donaciones con no residentes, por las que debe pagarse el impuesto a la Hacienda Estatal, se puedan aplicar las ventajas establecidas en las CCAA con las que exista algún punto de conexión.

Con dicha modificación, y de acuerdo con lo establecido en la Ley 22/2009, las herencias y donaciones con no residentes pasarán a tributar, con carácter general, en la Comunindad Autonoma donde residera el causante.

A estos efectos, se considera que una persona residente en España lo es en el territorio de una Comunidad Autónoma cuando haya permanecido en su territorio un mayor número de días de los 5 años inmediatos anteriores.

Otra novedad que se introduce en la Ley 29/1987 es que los contribuyentes que deban pagar el Impuesto Sucesiones y Donaciones a la Hacienda Estatal (España-Estado), en la Oficina Nacional de Gestión Tributaria de la AEAT (Madrid), obligatoriamente tendrán que hacerlo mediante AUTOLIQUIDACIÓN.

El legislador no permite aplicar beneficios fiscales autonómicos a herencias o donaciones en las que entren en juego países terceros.

Ha tenido que venir el Tribunal Justicia UE para decirnos cómo tenemos que armonizar en España, en herencias y donaciones con no residentes.

Inspección de Hacienda ¿Qué puedo hacer?

Palabras capaces de provocar ansiedad, preocupación, nerviosismo y estrés. Cuando recibimos una notificación de la AEAT informando que tu empresa o actividad va a pasar una inspección de Hacienda, nos asaltan mil dudas y preguntas, pero las principales suelen ser: ¿Está lista mi empresa? ¿Qué tengo que hacer?.

En los últimos años y debido en gran parte a la crisis económica, Hacienda está agudizando su ingenio y poniendo en marcha todos los mecanismos que tiene a su alcance para luchar contra el fraude, lo que se traduce en cada vez más inspecciones, y cada vez a más sectores.

A día de hoy hay muchísimas empresas y autónomos que no han tenido nunca una inspección de Hacienda. Por este motivo, hay muchas que aún no saben qué deben hacer, ni cómo actuar ante la posibilidad de que un día sus cuentas y declaraciones sean revisadas.

Ser objeto de una inspección de Hacienda es algo que causa temor a cualquiera, por más que su conducta sea diligente y se haya preocupado de tener todo en orden. Lo
normal es que una inspección venga motivada por alguna incidencia o bien por ejercer la actividad en un sector que se encuentre en el ojo de mira de la Agencia Tributaria, en sus controles del fraude. De todos modos, a veces pensamos que cualquier requerimiento que podamos recibir es una inspección, cuando no es así. Es posible que se trate tan solo de un procedimiento de comprobación limitada, sin más objeto que contrastar información.

Lo primero que debemos hacer al recibir la notificación de inicio de un procedimiento de Inspección Tributaria es anotar el día en que se ha recibido. Aunque parezca una nimiedad, esa fecha será la que se tendrá en cuenta para calcular los plazos para presentar documentación, hacer reclamaciones, alegaciones, etc., Lee bien la
notificación, puesto que no todas las inspecciones de la Agencia Tributaria son iguales, y las características de cada caso en particular tienen que estar bien detalladas en la notificación. En ella encontrarás información por ejemplo sobre los pasos a seguir.

Concretamente, tiene que constar:

– Los datos completos del contribuyente afectado

– Lugar y momento en el que deberá comparecer

– Los tributos que se revisarán y qué ejercicios en concreto

– El alcance de las actuaciones

– La finalización del plazo de ingreso tributario

– El lugar y momento de expedición de la notificación y la persona que firma el documento

Si te llega una citación, no pienses en no aceptarla para intentar evadir el problema. Hacienda no se va a olvidar de ti tan fácilmente, y si no recibes las notificaciones te puedes encontrar problemas como no saber de qué se te acusa, no poder recurrir, etc.

Tanto en un proceso de revisión como de inspección, tenemos que tener muy claro que hay que contestar a todos los requerimientos y aportar toda la documentación que Hacienda nos pida, siempre dentro de los plazos establecidos. El hecho de no contestar a un requerimiento no hace más que empeorar la situación, ya que supondrá
una sanción. El hecho de no presentar una documentación o presentarla ocultando algunos datos también será peor, ya que Hacienda podrá recabar esta información por
ejemplo desde la entidad bancaria, y habrá otra sanción por obstrucción y ocultación de información. Si no podemos disponer de la documentación requerida dentro del
plazo que Hacienda nos pide, la empresa siempre tendrá la opción de solicitar una ampliación de ese plazo, pero nunca debemos optar por no contestar.

Antes de empezar, revisa las declaraciones de impuestos de los ejercicios requeridos. Asegúrate de tener todos los recibos y facturas que apoyan los ingresos y gastos que has declarado. También es importante tener toda esta documentación ordenada y disponible para ser presentada ante el inspector de Hacienda. Revisa también todas
las sumas y los importes declarados, para asegurarse de que está todo correcto.

Aunque lo mejor es acudir a un asesor especialista que revise las declaraciones y te ayude a preparar la inspección. Si realmente está todo correcto tendrás la certeza de que está frente a una inspección de Hacienda rutinaria y aleatoria. Sera mejor que sea tu asesor fiscal quien actúe ante los inspectores como representante, al fin y al cabo, es el que mejor conoce la normativa  y el que cuenta con experiencia en este tipo de situaciones.

Por otra parte, existen también las acciones directas de los inspectores en nuestro negocio. En cualquier momento y sin previo aviso, un inspector de Hacienda puede
llamar a la puerta y pedirnos la documentación y explicaciones que considere oportunas. Existen diferencias entre un local abierto al público y un domicilio constitucionalmente protegido, en el primer caso, el inspector podrá personarse en nuestras independencias empresariales solamente con una autorización administrativa
de la delegación correspondiente. En el segundo caso, se trata de domicilios personales o áreas restringidas al público el inspector necesitará una orden judicial o
autorización expresa del contribuyente. No hay que olvidar que, en caso de que un inspector se presente en nuestro negocio puede tener acceso a tu u ordenador
siempre que éstos se encuentren en área pública. Para acceder a un ordenador u archivo situado en un despacho privado (área constitucionalmente protegida), también necesitará orden judicial. Si el inspector posee una orden judicial, entonces podrá acceder e incluso precintar los ordenadores, y además estaremos obligados a suministrar contraseñas de acceso para que éste pueda acceder a todos los datos que necesite.

Tenemos que tener muy claro qué hacer ante una inspección de Hacienda, y contestar y colaborar en todo lo que nos pidan. Será necesario recabar toda la información que
pueda ser utilizada como demostración de los hechos a nuestro favor y ser conscientes de nuestros derechos y obligaciones durante todo el proceso.

El Reglamento General de la Inspección de Tributos obliga a los inspectores de Hacienda a actuar con cortesía y tener buen trato. Normalmente, todos suelen cumplir
estas directrices, así que lo recomendado es que tu respondas con la misma actitud. Tener una relación crispada con esta persona no te llevará a nada bueno, y por lo
contrario podría perjudicarte.

Al terminar cada una de las comparecencias que tendrás que hacer, se realizarán las diligencias, que recogerán los hechos allí expuestos. Tienen la consideración de
documentos públicos, así que léelos atentamente. Si no estás de acuerdo con algo no lo firmes, y exige que se pongan tus manifestaciones.

Con todo el expediente el inspector determinará y concluirá los hechos investigados y la resolución del mismo, que podrá de manifiesto a través de un acta que se
comunicará al interesado.

Lógicamente si no estamos de acuerdo con dicha resolución podremos oponernos a la misma y presentar los recursos que consideremos oportunos. De igual manera, si
consideramos que durante el procedimiento la Administración ha cometido algún error podremos solicitar la anulación del mismo.

No hay que tener miedo a una Inspección, simplemente estar preparado y poner en práctica lo que te hemos comentado.